"Miro a mi cocina, que tampoco es mi cocina. El tamaño, la distribución y la decoración son casi idénticos -la misma mesa de comedor, las mismas sillas, las mismas encimeras de madera-, pero las lamas del suelo son más anchas y desiguales, y no hay luces en el techo. No hay ninguna luz, me doy cuenta lentamente, excepto de la chimenea."
El movimiento tradwife se está convirtiendo en un fenómeno viral en redes sociales; y ya no es solo que pregonen que la mujer ha de dedicarse al hogar, hijos... es que ahora quieren quitar el voto a las mujeres (si Emily Davison levantara la cabeza...) y seguidamente los demás derechos caerán inexorablemente.
Y aunque de momento hay muchas voces que se han levantado para cuestionar todo este fenómeno o para desmontar mitos como la construcción predeterminada del cerebro da miedo ver acercarse esos mundos que creíamos distópicos como "El cuento de la criada".
Por todo este contexto me llamó la atención la novela de Burke, una influencer cristiana que defiende el estilo tradwife: maternidad, religión, cocina casera, vida en el campo y roles de género tradicionales.
Desde fuera parece una vida perfecta e idílica; sin embargo detrás de cámara hay mentiras y una realidad muy diferente: electrodomésticos escondidos, dos niñeras, trabajadores en la granja, utilización de productos químicos... pero todo está pensado para ofrecer una imagen que se ajuste con el ideal de vida rústica perfecta.
Pero el edén colapsa cuando Natalie se despierta en 1855, en una versión antigua de su propia granja.
Podría pensarse que la novela desarrollaría el choque cultural entre la vida moderna y la del siglo XIX (algo así como "Parentesco"), sin embargo la novela va por otro lado. En lo que se centra es en cómo Natalie se convierte en una influencer de éxito y todas las mentiras que hay detrás; en como la obsesión de construir y mantener esa imagen perfecta va creciendo progresivamente.
Natalie, como afirma ella misma, es perfecta en el arte de vivir; y quiere mantener sus creencias e ideales a pesar de las circunstancias que la rodean, antes que cambiar y evolucionar, prefiere hacer lo que sea para sostener y crear su mundo. Sin embargo, lo verdaderamente perturbador no es simplemente que Natalie mienta, sino que las mentiras que construyen su mundo no son exclusivamente suyas; sino que forman parte del propio constructo tradwife: lo bonito de la maternidad, lo satisfactorio del trabajo domestico, la idealización de la vida tradicional... todo ello oculta desigualdad, una gran cantidad de trabajo agotador, silenciar los sentimientos o las necesidades de las mujeres...
Al final lo espeluznante de la novela es que Natalie lleva toda esta lógica a sus últimas consecuencias en lugar de cuestionar los principios sobre los que se asienta.
Las reflexiones de la novela son bastante claras sobre la construcción de la identidad en redes sociales y el estilo idealizado de vida tradwife; sin embargo un punto mucho más interesante y que se articula como eje central es cómo las mentiras estructurales hacen posible que mujeres como Natalie sigan apareciendo en redes sociales y nos vendan su fantasía.
La lectura aunque no ha hecho que me cuestione cosas ya que soy muy consciente del espejismo que supone el regreso a un estilo de vida más natural y amoldado a nuestra biología (jajaja), y otros temas colaterales que trata como la política son bastante obvios; sí que cuenta con un final que hace que la lectura gane puntos.
| Autor | Carol Claire Burke |
| Editorial | AdN |
| Precio Aprox. | 22 Eur. |
| Sentimiento* | imagen vs realidad |
| Valoración | |
| Obtenido en | Bibliotecas de Barcelona |


No hay comentarios:
Publicar un comentario