"Podemos definir el <<shock>> del futuro como la angustia tanto física como psicológíca, nacida de la sobrecarga de los sistemas físicos de adaptación del organismo humano y de sus procesos de toma de decisiones. Dicho en términos más sencillos: el <<shock>> del futuro es la reacción humana a un estimulo excesivo."
Brunner basó su novela El jinete de la onda de shock en este ensayo; el mismo lo afirma en la introducción, y pensé que era la premisa general de partida de Toffler la que había hecho surgir la idea de la novela, lo que no me esperaba era reconocer tantos elementos, ideas y propuestas de Tofller integrados en la novela de Brunner.
La premisa de inicio de Toffler es que la sociedad ha ido acortando los periodos entre los cambios que se producen a nivel tecnológico, social y cultura. Esta aceleración ha producido un escenario en el que una parte de la población no es capaz de adaptarse tan rápido. El problema no es el cambio, sino la velocidad en la que se produce; ya que existe un intervalo dentro del cual los seres humanos pueden adaptarse: ni podemos vivir sin cambios, ni soportar un cambio continuo y acelerado. Cuando se supera este límite superior aparece el denominado "shock del futuro".
Toffler analiza la sociedad y nos sitúa, ya no en una era industrial, sino en un superindustralismo, caracterizado por un ritmo de cambio vertiginoso impulsado por los avances tecnológicos, la automatización, la informática, las telecomunicaciones y la creciente capacidad de bienestar social. Todo ello implica una transformación profunda de la sociedad, comparable al impacto que produjo el paso de la sociedad agraria a la industrial.
Para comprender esta transformación, Toffler analiza tres dimensiones: transitoriedad, la novedad y la diversidad. La transitoriedad hace referencia a que los objetos, los empleos, los conocimientos e incluso las relaciones personales son cada vez más efímeros. La novedad expresa la constante aparición de innovaciones que modifican la vida cotidiana y vuelven obsoletas las formas anteriores de trabajar y vivir. La diversidad, por su parte, refleja el aumento de opciones y estilos de vida, que amplía la libertad de elección, pero también incrementa la complejidad y la sobrecarga de decisiones. A ello se suma un fenómeno que Toffler anticipó décadas antes de Internet: la sobrecarga informativa.
A partir de este diagnóstico dibuja un marco en el cual la sociedad no ha comprendido aún el impacto de la aceleración del cambio. Toffler nos avisa de lo que ya es presente y hace predicciones sobre lo que pasará; y quizás como Casandra nos advierte que aplicando viejas fórmulas a problemas nuevos no solucionaremos nada (algunas propuestas son tan chocantes como invertir la jerarquización empresarial siendo los recién licenciados los jefes e ir bajando en escalafón según los conocimientos se hacen obsoletos).
Ahora el desafío no es frenar el cambio, sino desarrollar mecanismos de adaptación. Y estos no implican solamente al individuo, sino que requiere una respuesta colectiva que involucre a la política, la educación, las empresas y el conjunto de las instituciones sociales. Porque únicamente transformando la forma de aprender, organizarse, pensar... y tomar decisiones será posible convivir en una sociedad superindustrial.
Aunque fue escrito en 1970, describe con precisión el mundo actual. Y si el shock del futuro ya es el presente, la pregunta inevitable es: ¿y ahora qué?
| Autor | Alvin Toffler |
| Editorial | Plaza y Janés |
| Precio Aprox. | ¿? Eur. |
| Sentimiento* | Superindustrialismo |
| Valoración | |
| Obtenido en | Bibliotecas de Barcelona |

