"Havia vist el final d'una era, l'ocàs del pioner. Hi havia arribat quan la seva glòria gairabé ja havia passat. De la mateixa manera que, en l'època dels búfals, un viatger trobava al prat les brases del foc d'un caçador després que ell ja hagués marxat; les brases ja no cremaven, però la terra calenta i l'herba esclafada on ell havia dormit i on havia pasturat el seu cavall explicaven la història."
Leer a Cather siempre es una delicia; esta mujer tiene la capacidad de transmitir sentimientos, paisajes, sociedades... con una delicadeza y una elegancia que me sigue sorprendiendo.
La novela nos transporta a una época de cambio, el final de una época que la autora narra con sencillez y sin grandes aspavientos (casi puedes sentir el cómo se desvanece y se apaga el esplendor de esos años).
A través de la mirada de Niel vemos la transformación de un pueblo, de ser lugar de encuentro de grandes terratenientes, constructores, abogados... a ir perdiendo importancia cuando los tiempos cambian.
Como eje de esta transformación en la mirada de Niel está su crecimiento y madurez, ya que empieza la novela siendo un niño y acaba como un hombre madura; pero a lo largo de toda su historia vital tiene siempre presenta la figura de Marian Foster, una mujer cautivadora, que es capaz de atrapar en su magia a todos. Sin embargo ella, es una mujer atrapada que simplemente encarna un papel e intenta sobrevivir.
Marian encarna la mujer de esa época, es un ideal que deja de tener lugar en el nuevo orden que se impone; un orden que ya no se sostiene en el honor o el prestigio moral. Al igual que cae esta sociedad, Mariam cae con ella, aunque su gran tragedia es que esa caída se produce por un desgaste lento y pausado. No hay un choque violento en el que una forma se impone a la otra; simplemente, ese mundo deja de existir a medida que van muriendo sus representantes.
Otro tema central en la novela es la memoria y la nostalgia (recordemos que todo lo vemos a través de la narración de Niel). Es un relato que hace presente la ausencia de todo lo que se ha perdido: la infancia, la inocencia, aquella sociedad... La nostalgia se convierte en el último vestigio de una época que acabará por olvidarse cuando desaparezcan quienes la vivieron a través de los ojos de la infancia.
Una memoria indirecta que son los últimos estertores diferidos de una época que ya no existe, pero que aún permanece en la conciencia de quienes impulsaron/observaron el cambio.
Siempre es un placer leer a Cather, por sus personajes, su forma de escribir y ahondar en los conflictos sociales; pero aquí creo que siendo una novela tan corta es espectacular el modo de describir esa perdida lenta, en la que la patina de lo antiguo se va cayendo hasta quedar únicamente el recuerdo. Y cuando ya llegas casi al final de la novela y te encuentras con esa tristeza contenida, esa nostalgia de lo que ya no tiene lugar, es cuando la novela se convierte en una elegía.
| Autor | Willa Cather |
| Editorial | Ediciones de 1984 |
| Precio Aprox. | 17 Eur. |
| Sentimiento* | Desgaste |
| Valoración | |
| Obtenido en | Bibliotecas de Barcelona |




