lunes, 21 de septiembre de 2026

Carl el mazmorrero (Matt Dinniman)

"La transformación tuvo lugar sobre las dos y veintitrés de la mañana, hora estándar del Pacífico. Hasta donde yo sé, todos los que se encontraban en el interior de algo murieron al instante. Tener un techo de cualquier tipo sobre ti, significó una muerte segura."

Durante mi vida de jugadora he dedicado muchas horas a juegos como Dungeons & Dragons (con un gran momento estelar en una posada y una bola de fuego) o World of warcraft. 
En ambos las mazmorras son un componente importante y poco a poco te vas haciendo con palabras como: tankear, DPS, Healer, wipe, aggro, farmear... A la vez que vas afinando tus habilidades, subiendo niveles, mejorando skill... En definitiva, superando desafíos de enemigos cada vez más poderosos y mazmorras más complicadas.

Ahora imaginemos que esto lo trasladamos a la vida real y un buen día llegan unos seres que destruyen todos los edificios y crean una mazmorra que es televisada intergaláctivamente (una especie de supervivientes a lo bestia).
Y es precisamente, este apocalipsis el que pilla a Carl en medio de la calle, sin pantalones e intentando rescatar a su gata. Aún en shock se le ofrece la posibilidad de quedarse fuera (en el erial que es ahora mismo la Tierra) o cruzar la puerta de una mazmorra de diecinueve niveles (y si supera todos conseguirá recuperar el planeta).
Allí tendrá que enfrentarse a criaturas como kobolds, goblins y gnolls, luchar contra jefes, ir mejorando sus habilidades, conseguir equipo y avanzar por los distintos pisos de la mazmorra. Pero sobrevivir no consiste únicamente en ir matando monstruos, sino que tendrá que comprender las reglas absurdas de este mundo (aunque los bugs los irán solucionando y comunicando diariamente), completar tutoriales, participar en entrevistas en directo.... y, sobre todo, estar pendiente de sus visualizaciones, seguidores y favoritos como un Instagram o Tik tok mortal (pero para eso ya cuenta con Princesa que esta curtida en estos menesteres). Según avanza y se familiariza con el entorno también será testigo del devenir de otros jugadores, tendrá que enfrentarse a lo peor (jugadores que matan a otros jugadores) y lo mejor del ser humano (como los cuidadores de la residencia de ancianos).

Pero lo interesante del libro es que debajo de las risas iniciales, del absurdo de las situaciones como tener que hacerte la pedicura para mejorar tu habilidad, en lugar de llevar zapatos; la novela nos ofrece una sátira más oscura de lo que se podría pensar inicialmente. La mazmorra genera jefes con son una versión deformada y grotesca de problemas sociales (consumismo, aislamiento, vulnerabilidad de las personas...). Y lo hace, precisamente, creando una sátira de la televisión y las redes sociales, donde el sufrimiento de los jugadores se convierte en entretenimiento para una audiencia.
Además, hay una última vuelta de tuerca que me ha gustado bastante y que se va desplegando según avanzas en la mazmorra: y es que todos están atrapados; no solo los mazmorreros (que se presupone), sino también los jefes, los PNJ y el resto de habitantes. Todos ellos están sometidos a las reglas, han sido engañados con promesas para que colaboren con el sistema; pero en definitiva son víctimas.

Y todo ello está muy bien y combina perfectamente los toques de humor, con la tensión o el componente más humano; pero al final se hace un poco repetitivo y parece estancado (que, en definitiva, es lo que muchas veces pasa en los juegos). 
Aún así seguiremos bajando niveles para averiguar más sobre Rory y Lorerari, Odette, Mordecai... Agatha y el resto de jugadores

Autor
  Satt Dinniman
Editorial  Nova
Precio Aprox.  22 Eur.
Sentimiento* ¡Matad, matad, matad!
Valoración

Obtenido en Ebook

lunes, 14 de septiembre de 2026

Alchemised. No queda nadie a quien salvar (SenLin Yu)

"A veces, Helena se preguntaba si aún tendría ojos. La oscuridad que la rodeaba nunca acababa. Al principio pensó que, si aguardaba lo suficiente, aparecería un atisbo de luz o alguien vendría. Pero, por mucho que espero, nunca vio nada."

Hacía tiempo que no leía un libro tan voluminoso y es cierto que un poco de vértigo inicial si que me daba, pero como me lo habían recomendado tanto he aprovechado las vacaciones para arrastrar sus casi 1.300 páginas de un lado a otro sin miedo ninguno. 
Si bien en un principio lo cogí con mucho interés (ya que la premisa era suficientemente interesante para empujarte a la lectura) su ritmo lento y, que en mi opinión, le sobran como 500 páginas, acabó deshincharme y hacer por momentos eterna la lectura (y si encima sumamos que no tenía muy claro a dónde me llevaba la historia la cosa se pone en punto casi crítico).

Pero ya digo que el inicio es interesante, ya que todo comienza cuando Helena despierta sin recuerdos, después de una cruenta guerra. Ella, a pesar de ser una simple sanadora de la que no se tienen mucha información, posee conocimientos ocultos que pueden desenmascarar a los últimos elementos de la Resistencia. Con la finalidad de arrancarle de la mente esa información es llevada a casa del Sumo Inquisidor donde se le someterá a sesiones para  romper el bloqueo de su mente y arrancarle aquello que ha olvidado.
Mientras intenta reconstruir su historia, Helena trata de averiguar qué ocurrió con sus amigos, desentrañar lo acontecido de la guerra... a la vez que intenta escapar y encontrar a los supervivientes (si es que los hay).

En una casa de hierro, asolada por el miedo a recordar (a la vez que necesita esos recuerdos), es testigo del resultado de la guerra: el bando contrario ha vencido, ese que que se suponía que no contaba con la bendición del dios Sol, los que utilizaron la nigromancia como arma... Pero nada es tan sencillo, porque tanto Helena como su carcelero esconden secretos, el bando vencido construyó/deformó/manipuló los acontecimiento de la historia en su beneficio... y todo ello irá regresando a su mente.

Y Éste es precisamente uno de los aspectos más interesantes de la novela (y el que me ha hecho continuar la lectura): la forma en que se construye y deforma el relato de una guerra. Los acontecimientos no existen únicamente como hechos, sino que son versiones deformadas (no importa mentir o cambiar la realidad); los héroes son convertidos en símbolos que movilizan a quienes luchan, mientras los enemigos son deshumanizados y convertidos en monstruos (lo que justifica la utilización de medios poco éticos). En definitiva, se construye un relato que resulta útil políticamente (ya lo dijo Chomsky: "La ventana de los medios puede mostrar el paisaje, pero también pude ser el marco que limita lo que se permite ver").

Pero qué pasa cuando el discurso está influenciado por componentes religiosos y roza el radicalismo... En el caso del bando de Helena, la guerra no parece estar legitimada únicamente por razones políticas o territoriales, sino también por una concepción religiosa que establece quién posee la verdad, quién cuenta con la bendición divina. Esto adquiere un cariz muy peligroso cuando la figura del héroe se convierte en un símbolo divino, ya que cuestionarlo implica cuestionar la propia fe (y eso es precisamente lo que le hace Helena, que según avanza la guerra, va descubriendo este aspecto y es castigada por su osadía de cuestionarlo, de proponer acciones contra la religión y por ello es relegada y repudiada).

Aparte de este tema la novela abarca un conjunto muy amplio de cuestiones: el trauma, la supervivencia, la identidad, la pérdida de memoria, el abuso de poder, la autonomía y las consecuencias de la guerra (quizás demasiados temas que acaban confundiendo el objetivo de lo que intenta transmitir la historia). A pesar de todo este compendio de temas interrelaconados, hay, sin embargo, un elemento que no me ha cuadrado en ningún momento y es la historia de amor entre Helena y Kaine. Una relación construida en tiempos de cólera, pero que me resulto forzada, sin un detonante creíble y que se mantiene en una estructura poco convincente. 
Me parece uno de los elementos menos logrados de la novela, precisamente porque el conflicto psicológico y político que rodea a los personajes resulta mucho más interesante que la relación romántica que se intenta construir entre ellos.

En resumen, una lectura con elementos muy interesantes, especialmente en todo lo relacionado con la construcción del relato bélico, la manipulación de la memoria y el componente religioso. Sin embargo, la historia de amor, que ocupa un espacio demasiado importante para lo poco que me resulta creíble, y un ritmo tan desconcertantemente lento (al que, repito, le sobran páginas) han terminado por decepcionarme un poco.
Y ya no digo nada del desenlace... ese añadido de «años después», tan innecesariamente edulcorado, fue el colofón que ya no necesitaba. La estocada final.

Autor
  SenLinYu
Editorial  Montena
Precio Aprox.  25 Eur.
Sentimiento* No queda nadie
Valoración

Obtenido en Ebook

lunes, 7 de septiembre de 2026

El shock del futuro (Alvin Toffler)

"Podemos definir el <<shock>> del futuro como la angustia tanto física como psicológíca, nacida de la sobrecarga de los sistemas físicos de adaptación del organismo humano y de sus procesos de toma de decisiones. Dicho en términos más sencillos: el <<shock>> del futuro es la reacción humana a un estimulo excesivo."

Brunner basó su novela El jinete de la onda de shock en este ensayo; el mismo lo afirma en la introducción; y pensé que era la premisa general de partida de Toffler la que había hecho surgir la idea de la novela, lo que no me esperaba era reconocer tantos elementos, ideas y propuestas de Tofller integrados en la novela de Brunner.

La idea de inicio de Toffler es que la sociedad ha ido acortando los periodos entre los cambios que se producen a nivel tecnológico, social y cultura. Esta aceleración ha producido un escenario en el que una parte de la población no es capaz de adaptarse tan rápido. 
El problema no es el cambio, sino la velocidad en la que se produce; ya que existe un intervalo dentro del cual los seres humanos pueden adaptarse: ni podemos vivir sin cambios, ni soportar un cambio continuo y acelerado. Cuando se supera este límite superior aparece el denominado "shock del futuro".

Toffler analiza la sociedad y nos sitúa, ya no en una era industrial, sino en un superindustralismo, caracterizado por un ritmo de cambio vertiginoso impulsado por los avances tecnológicos, la automatización, la informática, las telecomunicaciones y la creciente capacidad de bienestar social. Todo ello implica una transformación profunda de la sociedad, comparable al impacto que produjo el paso de la sociedad agraria a la industrial.
Para comprender esta transformación, Toffler analiza tres dimensiones: transitoriedad, la novedad y la diversidad: La transitoriedad hace referencia a que los objetos, los empleos, los conocimientos e incluso las relaciones personales son cada vez más efímeros. La novedad expresa la constante aparición de innovaciones que modifican la vida cotidiana y vuelven obsoletas las formas anteriores de trabajar y vivir. La diversidad, por su parte, refleja el aumento de opciones y estilos de vida, que amplía la libertad de elección, pero también incrementa la complejidad y la sobrecarga de decisiones. 
A ello se suma un fenómeno que Toffler anticipó décadas antes de Internet: la sobrecarga informativa.

A partir de este diagnóstico dibuja un marco en el cual la sociedad no ha comprendido aún el impacto de la aceleración del cambio. Toffler nos avisa de lo que ya es presente y hace predicciones sobre lo que pasará; y quizás como Casandra nos advierte que aplicando viejas fórmulas a problemas nuevos no solucionaremos nada (algunas propuestas son tan chocantes como invertir la jerarquización empresarial siendo los recién licenciados los jefes e ir bajando en escalafón según los conocimientos se hacen obsoletos).

Ahora el desafío no es frenar el cambio, sino desarrollar mecanismos de adaptación. Y estos no implican solamente al individuo, sino que requiere una respuesta colectiva que involucre a la política, la educación, las empresas y el conjunto de las instituciones sociales. Porque únicamente transformando la forma de aprender, organizarse, pensar... y tomar decisiones será posible convivir en una sociedad superindustrial.

Aunque fue escrito en 1970, describe con precisión el mundo actual. Y si el shock del futuro ya es el presente, la pregunta inevitable es: ¿y ahora qué?

Autor
  Alvin Toffler
Editorial  Plaza y Janés
Precio Aprox.  ¿? Eur.
Sentimiento*  Superindustrialismo
Valoración

Obtenido enBibliotecas de Barcelona