
"A veces, Helena se preguntaba si aún tendría ojos. La oscuridad que la rodeaba nunca acababa. Al principio pensó que, si aguardaba lo suficiente, aparecería un atisbo de luz o alguien vendría. Pero, por mucho que espero, nunca vio nada."
Hacía tiempo que no leía un libro tan voluminoso y es cierto que un poco de vértigo inicial si que me daba, pero como me lo habían recomendado tanto he aprovechado las vacaciones para arrastrar sus casi 1.300 páginas de un lado a otro sin miedo ninguno.
Si bien en un principio lo cogí con mucho interés (ya que la premisa era suficientemente interesante para empujarte a la lectura) su ritmo lento y, que en mi opinión, le sobran como 500 páginas, acabó deshincharme y hacer por momentos eterna la lectura (y si encima sumamos que no tenía muy claro a dónde me llevaba la historia la cosa se pone en punto casi crítico).
Pero ya digo que el inicio es interesante, ya que todo comienza cuando Helena despierta sin recuerdos, después de una cruenta guerra. Ella, a pesar de ser una simple sanadora de la que no se tienen mucha información, posee conocimientos ocultos que pueden desenmascarar a los últimos elementos de la Resistencia. Con la finalidad de arrancarle de la mente esa información es llevada a casa del Sumo Inquisidor donde se le someterá a sesiones para romper el bloqueo de su mente y arrancarle aquello que ha olvidado.
Mientras intenta reconstruir su historia, Helena trata de averiguar qué ocurrió con sus amigos, desentrañar lo acontecido de la guerra... a la vez que intenta escapar y encontrar a los supervivientes (si es que los hay).
En una casa de hierro, asolada por el miedo a recordar (a la vez que necesita esos recuerdos), es testigo del resultado de la guerra: el bando contrario ha vencido, ese que que se suponía que no contaba con la bendición del dios Sol, los que utilizaron la nigromancia como arma... Pero nada es tan sencillo, porque tanto Helena como su carcelero esconden secretos, el bando vencido construyó/deformó/manipuló los acontecimiento de la historia en su beneficio... y todo ello irá regresando a su mente.
Y Éste es precisamente uno de los aspectos más interesantes de la novela (y el que me ha hecho continuar la lectura): la forma en que se construye y deforma el relato de una guerra. Los acontecimientos no existen únicamente como hechos, sino que son versiones deformadas (no importa mentir o cambiar la realidad); los héroes son convertidos en símbolos que movilizan a quienes luchan, mientras los enemigos son deshumanizados y convertidos en monstruos (lo que justifica la utilización de medios poco éticos). En definitiva, se construye un relato que resulta útil políticamente (ya lo dijo Chomsky: "La ventana de los medios puede mostrar el paisaje, pero también pude ser el marco que limita lo que se permite ver").
Pero qué pasa cuando el discurso está influenciado por componentes religiosos y roza el radicalismo... En el caso del bando de Helena, la guerra no parece estar legitimada únicamente por razones políticas o territoriales, sino también por una concepción religiosa que establece quién posee la verdad, quién cuenta con la bendición divina. Esto adquiere un cariz muy peligroso cuando la figura del héroe se convierte en un símbolo divino, ya que cuestionarlo implica cuestionar la propia fe (y eso es precisamente lo que le hace Helena, que según avanza la guerra, va descubriendo este aspecto y es castigada por su osadía de cuestionarlo, de proponer acciones contra la religión y por ello es relegada y repudiada).
Aparte de este tema la novela abarca un conjunto muy amplio de cuestiones: el trauma, la supervivencia, la identidad, la pérdida de memoria, el abuso de poder, la autonomía y las consecuencias de la guerra (quizás demasiados temas que acaban confundiendo el objetivo de lo que intenta transmitir la historia). A pesar de todo este compendio de temas interrelaconados, hay, sin embargo, un elemento que no me ha cuadrado en ningún momento y es la historia de amor entre Helena y Kaine. Una relación construida en tiempos de cólera, pero que me resulto forzada, sin un detonante creíble y que se mantiene en una estructura poco convincente.
Me parece uno de los elementos menos logrados de la novela, precisamente porque el conflicto psicológico y político que rodea a los personajes resulta mucho más interesante que la relación romántica que se intenta construir entre ellos.
En resumen, una lectura con elementos muy interesantes, especialmente en todo lo relacionado con la construcción del relato bélico, la manipulación de la memoria y el componente religioso. Sin embargo, la historia de amor, que ocupa un espacio demasiado importante para lo poco que me resulta creíble, y un ritmo tan desconcertantemente lento (al que, repito, le sobran páginas) han terminado por decepcionarme un poco.
Y ya no digo nada del desenlace... ese añadido de «años después», tan innecesariamente edulcorado, fue el colofón que ya no necesitaba. La estocada final.
| Autor | SenLinYu |
| Editorial | Montena |
| Precio Aprox. | 25 Eur. |
| Sentimiento* | No queda nadie |
| Valoración | |
| Obtenido en | Ebook |




