miércoles, 21 de agosto de 2019

Vitelas: 3 niños/as y una biblioteca

El pasado martes teníamos prevista una salida con los/as peques que vienen a los talleres de verano y el lugar escogido era la biblioteca del barrio (no sé por esa cosa de conocer nuestro entorno y a la vez dar herramientas de ocio a los más peques).

No diré aquello de "ni en mis peores pesadillas", pero cerca anduvo y aún arrastro cierta desilusión.

Os pongo en antecedentes: estamos ofreciendo unos talleres de verano para los/as niños/as que no van a casal y no se han ido de vacaciones. Un día normal la asistencia varia entre diez a quince niños y niñas de entre seis y doce años. 
Sin embargo, el día de la salida solo aparecieron tres y en un primer momento  pensamos que se habían confundido de sitio (necio optimismo) y nos desplazamos al lugar donde normalmente hacemos los talleres el martes. Bingo! una despistada (ya somos cuatro, pienso inocente de mi), pero cuando le comunico al adulto que la acompañaba que hoy teníamos previsto la salida a la biblioteca la contestación fue: "Mejor no, mañana si eso ya viene a los talleres". Me quedé congelada y obviamente no fui capaz de decir nada.
Con este panorama regresamos desde donde teníamos previsto ir a la biblioteca y se repite la misma jugada: "No, si vais a la biblioteca mejor que me acompañe a comprar" (a estas alturas ya todo me parecía normal).

Al final disfrutamos de la visita un reducido grupo y pasamos un buen rato conociendo un entorno, para algunos, totalmente desconocido; pero me sigue martilleando la idea de ¿por qué un adulto niega la posibilidad de explorar, de aprender y de experimentar?

Y hasta aquí mi crisis, quiero pensar que en algún momento futuro estos/as peques tendrán nuevas oportunidades de encontrarse con los libros en un ambiente que no sea el de la escuela.

lunes, 19 de agosto de 2019

Teoría King Kong (Virginie Despentes)

"Yo hablo como proletaria de la feminidad, desde aquí habéis hasta ahora y desde aquí vuelvo a empezar hoy. Cuando estaba en paro no sentía vergüenza alguna de ser una paria, sólo rabia. Siento lo mismo como mujer: no siento ninguna vergüenza de no ser una tía buena."

Hace ya años que leí este libro, pero no había vuelto a pensar de forma consciente hasta hace un par de semanas; cuando, en medio de una conversación, lo mencioné para señalar un ejemplo sobre el tema que estábamos tratando. Al volver a casa lo busque y como creo que el verano es para releer, lo empecé en ese mismo instante (son 169 páginas, así que en nada lo tenía liquidado).

Recordaba alguno trozos del ensayo, pero quizás lo que tenía más fresco era la sensación que me provoco el tono descarnado, incisivo, punzante e, incluso en determinados momentos, hiriente de la autora. La sensación de decir las cosas por su nombre y sin miedo, donde se tocan temas incómodos (o al menos aquellos sobre los que las mujeres deben fingir ignorancia). Y es que Despentes utiliza sus experiencias personales para hablar sobre feminismo, la pornografía, la prostitución, la violación, la maternidad, el deseo sexual... pero también de cómo el sistema patriarcal afecta a los hombres y los encasilla del mismo modo que a las mujeres, de como la estructura de género se ve afectada por la jerarquía social y el capitalismo.

Todos ellos temas candentes y sobre los cuales las distintas ramas del feminismo y la sociedad en general no han encontrado un punto de encuentro, pero quizás lo más revelador del ensayo es cómo la autora, situándose dentro de lo que se podría considerar marginal (como por ejemplo la prostitución), nos muestra una realidad que nada tiene que ver con la imagen que se nos ofrece desde los medios o la que desde la condescendencia nos hemos creado; los vacía de es halo de paternalismo para dejar al desnudo un sistema de poder perverso que mantiene su dominio sobre las personas.
Dentro de los capítulos que incluyen el libro destaco el dedicado al porno, por el análisis que hace de la creación y evolución de este género cinematográfico; además de poner sobre la palestra (al igual que en otros capítulos con otros temas) cuestiones clave como por ejemplo: las inversiones, las condiciones de trabajo, la censura o los prejuicios que hemos adoptado heredados de una normativa social tácita. 

Lo considero un ensayo para tener en la mesita de noche y poder echarle un ojo de vez cuando, porque a pesar de estar escrito en 2006 sus premisas siguen impactando en la diana (y es que no hemos avanzado tanto si mientras releía este ensayo un edil del PP le decía a Irene Montero que se depilara la axila). 

Autor Virginie Despentes
Editorial Literatura Random House
Precio Aprox. 14 Eur.
Sentimiento* Decir las cosas a bocajarro
y sin pelos en la lengua
Valoración

Obtenido en Libreria Cervantes