lunes, 14 de septiembre de 2026

Alchemised. No queda nadie a quien salvar (SenLin Yu)

"A veces, Helena se preguntaba si aún tendría ojos. La oscuridad que la rodeaba nunca acababa. Al principio pensó que, si aguardaba lo suficiente, aparecería un atisbo de luz o alguien vendría. Pero, por mucho que espero, nunca vio nada."

Hacía tiempo que no leía un libro tan voluminoso y es cierto que un poco de vértigo inicial si que me daba, pero como me lo habían recomendado tanto he aprovechado las vacaciones para arrastrar sus casi 1.300 páginas de un lado a otro sin miedo ninguno. 
Si bien en un principio lo cogí con mucho interés (ya que la premisa era suficientemente interesante para empujarte a la lectura) su ritmo lento y, que en mi opinión, le sobran como 500 páginas, acabó deshincharme y hacer por momentos eterna la lectura (y si encima sumamos que no tenía muy claro a dónde me llevaba la historia la cosa se pone en punto casi crítico).

Pero ya digo que el inicio es interesante, ya que todo comienza cuando Helena despierta sin recuerdos, después de una cruenta guerra. Ella, a pesar de ser una simple sanadora de la que no se tienen mucha información, posee conocimientos ocultos que pueden desenmascarar a los últimos elementos de la Resistencia. Con la finalidad de arrancarle de la mente esa información es llevada a casa del Sumo Inquisidor donde se le someterá a sesiones para  romper el bloqueo de su mente y arrancarle aquello que ha olvidado.
Mientras intenta reconstruir su historia, Helena trata de averiguar qué ocurrió con sus amigos, desentrañar lo acontecido de la guerra... a la vez que intenta escapar y encontrar a los supervivientes (si es que los hay).

En una casa de hierro, asolada por el miedo a recordar (a la vez que necesita esos recuerdos), es testigo del resultado de la guerra: el bando contrario ha vencido, ese que que se suponía que no contaba con la bendición del dios Sol, los que utilizaron la nigromancia como arma... Pero nada es tan sencillo, porque tanto Helena como su carcelero esconden secretos, el bando vencido construyó/deformó/manipuló los acontecimiento de la historia en su beneficio... y todo ello irá regresando a su mente.

Y Éste es precisamente uno de los aspectos más interesantes de la novela (y el que me ha hecho continuar la lectura): la forma en que se construye y deforma el relato de una guerra. Los acontecimientos no existen únicamente como hechos, sino que son versiones deformadas (no importa mentir o cambiar la realidad); los héroes son convertidos en símbolos que movilizan a quienes luchan, mientras los enemigos son deshumanizados y convertidos en monstruos (lo que justifica la utilización de medios poco éticos). En definitiva, se construye un relato que resulta útil políticamente (ya lo dijo Chomsky: "La ventana de los medios puede mostrar el paisaje, pero también pude ser el marco que limita lo que se permite ver").

Pero qué pasa cuando el discurso está influenciado por componentes religiosos y roza el radicalismo... En el caso del bando de Helena, la guerra no parece estar legitimada únicamente por razones políticas o territoriales, sino también por una concepción religiosa que establece quién posee la verdad, quién cuenta con la bendición divina. Esto adquiere un cariz muy peligroso cuando la figura del héroe se convierte en un símbolo divino, ya que cuestionarlo implica cuestionar la propia fe (y eso es precisamente lo que le hace Helena, que según avanza la guerra, va descubriendo este aspecto y es castigada por su osadía de cuestionarlo, de proponer acciones contra la religión y por ello es relegada y repudiada).

Aparte de este tema la novela abarca un conjunto muy amplio de cuestiones: el trauma, la supervivencia, la identidad, la pérdida de memoria, el abuso de poder, la autonomía y las consecuencias de la guerra (quizás demasiados temas que acaban confundiendo el objetivo de lo que intenta transmitir la historia). A pesar de todo este compendio de temas interrelaconados, hay, sin embargo, un elemento que no me ha cuadrado en ningún momento y es la historia de amor entre Helena y Kaine. Una relación construida en tiempos de cólera, pero que me resulto forzada, sin un detonante creíble y que se mantiene en una estructura poco convincente. 
Me parece uno de los elementos menos logrados de la novela, precisamente porque el conflicto psicológico y político que rodea a los personajes resulta mucho más interesante que la relación romántica que se intenta construir entre ellos.

En resumen, una lectura con elementos muy interesantes, especialmente en todo lo relacionado con la construcción del relato bélico, la manipulación de la memoria y el componente religioso. Sin embargo, la historia de amor, que ocupa un espacio demasiado importante para lo poco que me resulta creíble, y un ritmo tan desconcertantemente lento (al que, repito, le sobran páginas) han terminado por decepcionarme un poco.
Y ya no digo nada del desenlace... ese añadido de «años después», tan innecesariamente edulcorado, fue el colofón que ya no necesitaba. La estocada final.

Autor
  SenLinYu
Editorial  Montena
Precio Aprox.  25 Eur.
Sentimiento* No queda nadie
Valoración

Obtenido en Ebook

lunes, 7 de septiembre de 2026

El shock del futuro (Alvin Toffler)

"Podemos definir el <<shock>> del futuro como la angustia tanto física como psicológíca, nacida de la sobrecarga de los sistemas físicos de adaptación del organismo humano y de sus procesos de toma de decisiones. Dicho en términos más sencillos: el <<shock>> del futuro es la reacción humana a un estimulo excesivo."

Brunner basó su novela El jinete de la onda de shock en este ensayo; el mismo lo afirma en la introducción; y pensé que era la premisa general de partida de Toffler la que había hecho surgir la idea de la novela, lo que no me esperaba era reconocer tantos elementos, ideas y propuestas de Tofller integrados en la novela de Brunner.

La idea de inicio de Toffler es que la sociedad ha ido acortando los periodos entre los cambios que se producen a nivel tecnológico, social y cultura. Esta aceleración ha producido un escenario en el que una parte de la población no es capaz de adaptarse tan rápido. 
El problema no es el cambio, sino la velocidad en la que se produce; ya que existe un intervalo dentro del cual los seres humanos pueden adaptarse: ni podemos vivir sin cambios, ni soportar un cambio continuo y acelerado. Cuando se supera este límite superior aparece el denominado "shock del futuro".

Toffler analiza la sociedad y nos sitúa, ya no en una era industrial, sino en un superindustralismo, caracterizado por un ritmo de cambio vertiginoso impulsado por los avances tecnológicos, la automatización, la informática, las telecomunicaciones y la creciente capacidad de bienestar social. Todo ello implica una transformación profunda de la sociedad, comparable al impacto que produjo el paso de la sociedad agraria a la industrial.
Para comprender esta transformación, Toffler analiza tres dimensiones: transitoriedad, la novedad y la diversidad: La transitoriedad hace referencia a que los objetos, los empleos, los conocimientos e incluso las relaciones personales son cada vez más efímeros. La novedad expresa la constante aparición de innovaciones que modifican la vida cotidiana y vuelven obsoletas las formas anteriores de trabajar y vivir. La diversidad, por su parte, refleja el aumento de opciones y estilos de vida, que amplía la libertad de elección, pero también incrementa la complejidad y la sobrecarga de decisiones. 
A ello se suma un fenómeno que Toffler anticipó décadas antes de Internet: la sobrecarga informativa.

A partir de este diagnóstico dibuja un marco en el cual la sociedad no ha comprendido aún el impacto de la aceleración del cambio. Toffler nos avisa de lo que ya es presente y hace predicciones sobre lo que pasará; y quizás como Casandra nos advierte que aplicando viejas fórmulas a problemas nuevos no solucionaremos nada (algunas propuestas son tan chocantes como invertir la jerarquización empresarial siendo los recién licenciados los jefes e ir bajando en escalafón según los conocimientos se hacen obsoletos).

Ahora el desafío no es frenar el cambio, sino desarrollar mecanismos de adaptación. Y estos no implican solamente al individuo, sino que requiere una respuesta colectiva que involucre a la política, la educación, las empresas y el conjunto de las instituciones sociales. Porque únicamente transformando la forma de aprender, organizarse, pensar... y tomar decisiones será posible convivir en una sociedad superindustrial.

Aunque fue escrito en 1970, describe con precisión el mundo actual. Y si el shock del futuro ya es el presente, la pregunta inevitable es: ¿y ahora qué?

Autor
  Alvin Toffler
Editorial  Plaza y Janés
Precio Aprox.  ¿? Eur.
Sentimiento*  Superindustrialismo
Valoración

Obtenido enBibliotecas de Barcelona


lunes, 31 de agosto de 2026

Condición artificial (Martha Wells)

"Seis episodios después, noté que el transporte volvía a estar en la red, al acecho. No le hice caso, aunque sin duda sabía que yo era consciente de su presencia. En términos humanos, era como intentar ignorar a un tipo enorme que mira tu pantalla personal por encima de tu hombre mientras respira fuerte."

Los diarios de Matabot son pequeños cuentos que crean un poco de adicción. Así que no he esperado mucho para continuar con la segunda entrega y continuar sus vicisitudes.

Matabot ha dejado atrás al grupo de investigación y se ha lanzado a explorar su libertad, a la vez que investiga su oscuro pasado y, por supuesto, sigue viendo algunas de sus series favoritas. 
Quiere recuperar sus recuerdos y descubrir qué ocurrió realmente en las minas, qué desencadeno la masacre y si realmente fue el culpable de todo ello (y por tanto su nombre está justificado).

Pero antes de llegar tiene que negociar con TIG, la inteligencia artificial de una nave de investigación extraordinariamente inteligente, con la que tendrá que superar su desconfianza inicial. Por si esto fuera poco, se ve obligado a aceptar un trabajo como Seguridad de un grupo para poder entrar en RaviHyral e investigar. Una vez más se ve en la situación de intentar mantener con vida a humanas.

La novela vuelve a plantear temas como la identidad, la construcción del yo, la empatía o la amistad, aunque aquí coge más relevancia la verdad e incorpora la temática de la memoria.

Otro componente nuevo es la relación de Matabot con otros androides; sobre todo con TIG. A pesar de que son totalmente antagónicos, ambos consiguen superar la desconfianza inicial y colaborar durante la investigación. TIG nunca trata a Matabot como una herramienta, sino como un igual con derecho a decidir, y esa actitud termina dando lugar a una amistad construida sobre la confianza (creo que el punto de inflexión es cuando Matabot confía en TIG para que lo opere).

El eje de esta relación constituye el aspecto más interesante, Mientras Matabot avanza en la construcción de su identidad, también aprende a establecer vínculos con quienes lo rodean. En ese proceso, TIG funciona como un contrapunto: cuestiona sus creencias, aporta humor, lo ayuda cuando lo necesita y le muestra una forma distinta de entender la autonomía y la confianza.
En ese sentido, la relación entre TIG y Matabot me recuerda a la de R2-D2 y C-3PO: dos seres muy distintos que encuentran en el otro un apoyo para seguir adelante. Porque en definitiva, el mayor descubrimiento de Matabot no está solo en la verdad sobre su pasado, sino en la amistad que construye durante el camino y en cómo esa relación le ayuda a superar sus propios límites.

Ahora solo queda saber dónde nos conduce Protocolo rebelde y si es necesario un replanteamiento de mi nota inicial, porque creo que la historia va increscendo.

Autor
 Martha Wells
Editorial Editorial Hidra
Precio Aprox. 17 Eur.
Sentimiento*  Protocolo rebelde
Valoración

Obtenido en Bibliotecas de Barcelona