Me encanta comprender los sistemas de magia, cómo se rigen, desentrañar su lógica... para mí es una parte importante y muy divertida de las narraciones fantásticas. Por eso, no sé en qué momento me pareció buena idea adentrarme en una novela en la que destaca la ausencia total de reglas; bueno sí, porque son los hermanos Strugatski y después de "Qué difícil es ser dios" me quedé con ganas de seguir explorando este tipo de literatura.
Es cierto que la presentación de Adam Roberts ya te prepara para lo que vas a encontrar, además aporta apuntes muy interesantes como que el personaje de Sfugallo está basado a grandes rasgos en Trofim Lysenko (cuyas políticas agrícolas llevaron a una crisis alimentaria y hambrunas) o cómo surgió el título a raíz de la confusión de una amiga al leer el título de una novela de Hemingway.
Con todo ello creo que nada prepara para el desbarate, desorden, caos y despropósito que es el Instituto NICASO; pero libres sois de adentraros en estas tres historias en las que se combinan mitología, personajes de la tradición rusa, magia... y todo ello desde un punto de vista extremadamente burocrático (en el peor de los sentidos posibles).
Las tres vanidades comienzan cuando Sasha recoge a unos autopistas y le ofrecen trabajo de programador. Él se niega, pero acaba pasando la noche en la casa de Baba Yaga (personaje del folklore eslavo y que yo no he podido evitar imaginarla como la representa Miyazaki); allí tendrá una estancia ajetreada por el trajín de personajes: verá gatos que hablan, sofás que son traductores, sirenas posadas en un árbol, kopecs que reaparecen en el bolsillo... En resumen, una especie de "Alicia en el país de las maravillas" (el propio Sasha reflexiona a la mañana siguiente sobre cómo su estado le recuerda el famoso libro, además el gato es claramente el Gato de Cheshire).
En la segunda vanidad, Sasha ya está trabajando en el instituto y le toca realizar una guardia en fin de año. Sin embargo, todo el personal parece que ha decidido trabajar en un día festivo. Y ¿qué podría salir mal en un instituto caótico, lleno de fantasmas, dobles, cosas raras, autoclaves que generan seres...? Aquí conocemos un poco más la estructura del instituto, nos sumergimos en las rencillas entre las diferentes plantas y, por supuesto, somos testigos del como lo mejor para la entropía es no hacer nada.
La última vanidad incorpora algunos componentes de ciencia-ficción y se adentra en viajes en el tiempo (muy muy raro, pero que seguramente sea un homenaje a "La máquina del tiempo"); lo que le da pie para poder explicar la singularidad de un hecho acaecido con un pájaro y la relación que tiene con los dos directores.
Aunque la lectura me ha costado bastante, si que ha habido momentos interesantes sobre todo por las referencias que he ido sacando (la sorpresa mayor me la he llevado cuando un personaje se disponía a bajar los tres elefantes atlantes hasta la tortuga) o por el choque entre realidad y magia (a falta de poder encontrar una lógica); y, sintiéndolo mucho, no tanto por la sátira que desprende y que todo el mundo destaca como fundamental en la novela.
Autor | Arkadi i Boris Strugatski |
Editorial | Gigamesh |
Precio Aprox. | 12 Eur. |
Sentimiento* | Ains! me ha dolido |
Valoración | |
Obtenido en | E-Book |
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