lunes, 19 de octubre de 2026

Protocolo rebelde (Martha Wells)

 "Titubeé. Aunque prefería que no mataran a un grupo de humanos (otra vez), yo no era su SegUnidad; ni siquiera era su falso humano aumentado especialista en seguridad. Y no es fácil proteger a los humanos cuando no puedes dejar que te vean."

Con la tercera entrega de Los diarios de Matabot sabía que me enfrentaría a un libro breve y ágil, lleno de tecnología, colonias espaciales, investigaciones, sabotajes de grandes corporativas, peleas... y con un protagonista sarcástico a más no poder. 
Pero aquí he pinchado un poco porque me ha parecido más flojo que las anteriores entregas, ya que más que avanzar en la historia he tenido la sensación de estar ante un libro de transición, en el que la historia avanza un poco, pero sin grandes revelaciones o avances dentro de la investigación; aún así ha conseguido sacarme alguna risa.

Continuamos exactamente en el punto que termino la anterior novela, después de investigar su pasado Matabot decide ir a buscar pruebas incriminatorias que ayuden a la Dra. Mensha a demostrar las actividades ilegales de GrayCris en la batalla legal (recordemos que al final de la anterior novela el caso pasaba a los tribunales).
Nuevamente se ve obligado a viajar a un planeta y hacerse pasar por una SegUnidad enviada por una persona inexistente. Como era de esperar su convivencia con los humanos no está exenta de problemas (ya conocemos su tendencia a ser estúpidos) y tampoco acaba de comprender a Miki, un bot que considera a los humanos como amigos.
Por supuesto, al final todo el grupo correrá peligro y él tendrá que actuar para salvarlos.

La novela continua desarrollando el tema de la libertad y la identidad de Matabot, además de mantener el contraste entre las afirmaciones que hace diciendo que no le importan los demás y sus acciones (búsqueda de pruebas, rescates...). Cada vez con más frecuencia se enfrenta a dilemas morales y los contrapone con las ordenes que tenía programadas, demostrando un libre albedrío, pero también un criterio moral propio (en desarrollo), ya que ante estas situaciones siempre acaba escogiendo hacer lo que considera correcto (y sin que nadie lo ordene).

Por otro lado, también en este libro encontramos la relación con otras máquinas (aunque me ha parecido mas sosa que con TIG). En este caso tiene que interactuar con Miki, un bot amable, sociable, confiado y que no tiene ningún problema en relacionarse con humanos. Mientras Matabot es simplemente Matabot.
Ambos son dos caras opuestas de la misma moneda, uno disfruta de las relaciones y de establecer vínculos, mientras otro prefiere mantener las distancias y ver sus series (en las que, paradójicamente, los humanos viven rodeados de grandes pasiones y vínculos).
El contraste entre ambos tiene el punto álgido al final del libro cuando la libertad de Miki demuestra la capacidad que ha tenido de establecer vínculos y decidir a quién cuidar.

Por último, mencionar un pequeño detalle que me ha parecido muy interesante a lo largo de la trilogía: las diferentes identidades que Matabot adopta para relacionarse con los humanos. En esta, ya lo hemos dicho, se hace pasar por una SegUnidad enviada por una humana inexistente; en la anterior era un humano aumentado y, en la primera, una SegUnidad con todos sus protocolos activos. Cada una de estas identidades parece explorar aspectos diferentes de las relaciones con humanos y en cada una de ellas su rol va quedando más claro, pero aún continua con esa búsqueda de identidad propia para averiguar que lugar quiere ocupar. Al igual que un adolescente va probando diferentes personalidades, adaptándose a las circunstancias y descubriendo qué encaja mejor con él; en definitiva, buscando y construyendo su yo futuro.

En resumen, aunque me ha parecido un poco más floja que las anteriores, sigue siendo una lectura entretenida que mantiene el humor y el sarcasmo de Matabot, a la vez que continúa su evolución como personaje, lidia con sus contradicciones (como todos) y empieza a descubrir que quizás no es tan diferente de los humanos que tanto critica.

Autor
 Martha Wells
Editorial Editorial Hidra
Precio Aprox. 17 Eur.
Sentimiento* ¡hostia, hostia, hostia!
Valoración

Obtenido en Bibliotecas de Barcelona

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