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lunes, 31 de agosto de 2026

Condición artificial (Martha Wells)

"Seis episodios después, noté que el transporte volvía a estar en la red, al acecho. No le hice caso, aunque sin duda sabía que yo era consciente de su presencia. En términos humanos, era como intentar ignorar a un tipo enorme que mira tu pantalla personal por encima de tu hombre mientras respira fuerte."

Los diarios de Matabot son pequeños cuentos que crean un poco de adicción. Así que no he esperado mucho para continuar con la segunda entrega y continuar sus vicisitudes.

Matabot ha dejado atrás al grupo de investigación y se ha lanzado a explorar su libertad, a la vez que investiga su oscuro pasado y, por supuesto, sigue viendo algunas de sus series favoritas. 
Quiere recuperar sus recuerdos y descubrir qué ocurrió realmente en las minas, qué desencadeno la masacre y si realmente fue el culpable de todo ello (y por tanto su nombre está justificado).

Pero antes de llegar tiene que negociar con TIG, la inteligencia artificial de una nave de investigación extraordinariamente inteligente, con la que tendrá que superar su desconfianza inicial. Por si esto fuera poco, se ve obligado a aceptar un trabajo como Seguridad de un grupo para poder entrar en RaviHyral e investigar. Una vez más se ve en la situación de intentar mantener con vida a humanas.

La novela vuelve a plantear temas como la identidad, la construcción del yo, la empatía o la amistad, aunque aquí coge más relevancia la verdad e incorpora la temática de la memoria.

Otro componente nuevo es la relación de Matabot con otros androides; sobre todo con TIG. A pesar de que son totalmente antagónicos, ambos consiguen superar la desconfianza inicial y colaborar durante la investigación. TIG nunca trata a Matabot como una herramienta, sino como un igual con derecho a decidir, y esa actitud termina dando lugar a una amistad construida sobre la confianza (creo que el punto de inflexión es cuando Matabot confía en TIG para que lo opere).

El eje de esta relación constituye el aspecto más interesante, Mientras Matabot avanza en la construcción de su identidad, también aprende a establecer vínculos con quienes lo rodean. En ese proceso, TIG funciona como un contrapunto: cuestiona sus creencias, aporta humor, lo ayuda cuando lo necesita y le muestra una forma distinta de entender la autonomía y la confianza.
En ese sentido, la relación entre TIG y Matabot me recuerda a la de R2-D2 y C-3PO: dos seres muy distintos que encuentran en el otro un apoyo para seguir adelante. Porque en definitiva, el mayor descubrimiento de Matabot no está solo en la verdad sobre su pasado, sino en la amistad que construye durante el camino y en cómo esa relación le ayuda a superar sus propios límites.

Ahora solo queda saber dónde nos conduce Protocolo rebelde y si es necesario un replanteamiento de mi nota inicial, porque creo que la historia va increscendo.

Autor
 Martha Wells
Editorial Editorial Hidra
Precio Aprox. 17 Eur.
Sentimiento*  Protocolo rebelde
Valoración

Obtenido en Bibliotecas de Barcelona

lunes, 20 de julio de 2026

Sistemas críticos (Martha Wells)

Los diarios de Matabot: Sistemas críticos

 "Podría haber comenzado a matar gente en cuanto conseguí hackear mi módulo de control, pero justo entonces me di cuenta de que disponía de acceso a todos los canales de entretenimiento que hay en los satélites de la aseguradora"

Apple adaptó a serie la primera novela de Los diarios de Matabot y es de esperar que continue con la saga completa. 
Realmente está muy bien adaptada; aunque lo malo de haber visto la serie antes es que he perdido un poco del primer impacto de la personalidad de un androide tan peculiar (por contra los personajes del grupo científico me han gustado mucho más en el libro que en la serie).
En la literatura hay varios ejemplos de máquinas que no se acogen a las tres leyes de la robótica y se rebelan, pero en este caso la libertad de poder atacar a los humanos concede a Matabot una oportunidad de comprenderlos.

La SegUnidad (alias Matabot) es asignada para acompañar a un grupo de científicos en una misión de exploración en un planeta remoto. Algo rutinario, sin emoción y que no requiere mucha atención por su parte, así que se pasa la mayor parte del tiempo viendo sus series favoritas; sin embargo, cuando dos de los científicos son atacados por una criatura que no constaba en los informes,  comienzan a descubrir que hay lagunas en los informes iniciales que les ha proporcionado la aseguradora: partes del mapa desaparecidas, fallos en la red, sabotajes.... Todo ello les lleva a investigar quién anda detrás de ello (la aseguradora, otro grupo...), mientras intenta que sus humanos no mueran (un hecho complicado dada su estupidez en términos del androide).

Matabot es arisco, no le gusta interactuar con los humanos y se siente más cómodo con su traje o refugiado en su cubículo. Sin embargo, este grupo de científicos lo trata como un miembro más de su equipo, con sus opiniones, individualidad... y el hecho de que haya hackeado su módulo de control no es percibido como una amenaza, sino como una expresión de su libertad (lo que da lugar a interesantes cuestiones sobre la libertad, la identidad y qué significa ser persona).

Gran parte del atractivo de la novela reside en la voz de Matabot cargada de ironía y sarcasmo (como he dicho la serie me chafo un poco la experiencia), y en su constante incomodidad al relacionarse con los humanos. 

Es una lectura divertida, con mucha acción y unas cuantas muertes, que combina una crítica a las grandes corporaciones a la vez que explora la construcción de lazos entre humanos y máquinas.
Y, además, será imposible que no os identifiquéis con Matabot, es absolutamente adorable.

Autor
 Martha Wells
Editorial Editorial Hidra
Precio Aprox. 17 Eur.
Sentimiento*  Matabot
Valoración

Obtenido en Bibliotecas de Barcelona

Fe de erratas: Primera edición mayo 2025
Pág 34: "(Esa esa otra razón por la que la aseguradora obliga a los grupos de reconocimiento y a las empresas mineras [...]"