lunes, 27 de julio de 2026

Los bienes de este mundo (Irène Némirovsky)

 "A pesar de las apariencias, esto es lo esencial. La guerra pasará, nosotros también, pero esos humildes e inocentes placeres siempre existirán: el frescor del aire, el sol, una manzana roja, la lumbre en invierno, una mujer, unos hijos, la vida cotidiana... La agitación, el estruendo de las guerras acaba apagándose. Lo demás quedará... ¿Para mí o para otros?"

Llevo una temporada, no sé si por tanta ola de calor, que me cuesta leer libros que tengan demasiadas páginas. Aunque eso no es un problema cuando tienes una novela de Némirovsky en la lista de pendientes.

Ésta es la última novela que la autora publicó en vida (ya que el 17 de agosto de 1942 fue asesinada en Auschwitz), pero lo tuvo que hacer por entregas para evitar la prohibición de trabajar que el gobierno de Vichy estableció en 1940 mediante el Estatuto de los Judíos. Finalmente el relato fue editado en forma de novela en 1947.

El título de la novela me recordaba a algo de la Biblia, no sé si era la intención de la autora (que se convirtió al catolicismo en 1939), pero es cierto que a pesar de no tener una connotación religiosa, si que reflexiona sobre la fugacidad de los bienes terrenales cuando se está en medio de la destrucción total y que la riqueza, las propiedades, la juventud... son pasajeras y no garantizan la felicidad.

La novela es la historia de toda una vida, de un siglo lleno de acontecimientos terribles y de cambios, pero también es una historia de amor, de resistencia y de resiliencia. En apenas poco más de 200 páginas vivimos todo ello a través de Pierre y Agnès. 

La historia comienza a principios de siglo cuando Pierre y Agnès son unos jóvenes que tienen toda la vida por delante (Pierre prometido con Simone y Agnès enamorada de Pierre, pero sin dote); sin embargo el amor incipiente entre ellos acaba estallando y contraviniendo a sus padres Pierre rompe su compromiso y acaba casado con Agnès.
Durante unos pocos años viven como una pareja más, a pesar de que el abuelo de Pierre lo haya exiliado del pueblo, pero el estallido de la Primera Guerra Mundial cambia su perspectiva y sus tiempos. La destrucción, la soledad, el miedo... toman el poder durante cuatro años, después vendrá la reconstrucción y los locos años 20. Agnès y Pierre afrontan los cambios, la familia va creciendo, las relaciones cambian y cuando ya son mayores y sus hijos adultos la historia se repite y comienza una nueva guerra.

La historia tiene como protagonista a la pareja, pero no únicamente porque recorre varias generaciones, se entremezcla con otros personajes, relata momentos históricos y muestra cómo las decisiones que tomamos están condicionadas por la familia, el momento histórico, los anhelos... 

Como en todas las novelas de Némirovsky tenemos personajes complejos, profundamente humanos, llenos de matices y contradicciones, que aunque parecen insignificantes ante la magnitud de los acontecimientos históricos, muestran esa parte humana, íntima y cotidiana que permanece mientras el mundo a su alrededor cambia y se destruye.

Por último, me parece relevante cómo la autora consigue hablar de los grandes acontecimientos históricos a través de lo más pequeño (las vidas individuales, las pequeñas decisiones íntimas...). Además la novela adquiere una fuerza especial cuando se pone en el contexto en el que fue escrita, un tiempo en el que Europa estaba en medio de la destrucción y la propia Némirovsky vivía en la incertidumbre (véase las últimas cartas de su vida recogidas en "Cartas de una vida"). Porque cuando la Historia arrasa con todo, aún perduran las historias de quienes la atraviesan.

Autor Irène Némirovsky
Editorial Salamandra
Precio Aprox. 17 Eur.
Sentimiento* Increíble
Valoración
Obtenido en Bibliotecas de Barcelona

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