"Daphne, en la habitación de al lado, no contesta, pues espera a que venga Toby, o Francie, o Chicks con una bolsita de trigo para repartir entre todos por igual. Ah, se oyen pisadas al otro lado de la puerta, los ojos del mundo miran a través del ojo de la cerradura, la llave gira y aparece un miembro de la tribu blanca, el jefe tal vez, que viene a decir por qué y dónde y cómo."
Hace unos meses leí "Los peligros de estar cuerda" y entre las múltiples referencias a escritores afectados por algún tipo de enfermedad mental mencionaba a Janet Frame. Una escritora neozelandesa que estuvo hospitalizada en un psiquiátrico, sufriendo más de doscientas terapias electroconvulsivas y donde se le programo una lobotomía. Únicamente se salvo porque el director había leído la noticia de que Frame había ganado un gran premio literario.
Toda esta experiencia quedo recogida en una novela que comenzó por sugerencia de su psiquiatra, y aunque la novela incluye componentes de ficción no deja de ser un testimonio del interior de los manicomios de los años 40-50.
Me parecía un tema muy atrayente y una oportunidad por adentrarme en la que es considerada una de las voces más relevantes de Nueva Zelanda. Pero en mi despiste, me confundí de libro y en lugar de coger "Rostros de agua" me llevé "Cuando canta el búho"; su primera novela, que sin ser tan autobiográfica como la de "Rostros de agua", se pueden ver claramente las referencias a la historia familiar de la escritora.
Esta novela sigue la vida de la familia Whiters que vive en un entorno rural y que vive con el estigma de que uno de sus hijos sufra ataques epilépticos, la pobreza...
A través de la voz de Daphne, una de las hijas, veremos cómo la sociedad aplasta, juzga, excluye... lo diferente; como el universo infantil se quiebra cuando muere una de sus hermanas en un trágico accidente y como la vida queda afectada por esa ausencia.
Años más tarde los hermanos Whiters han continuado con sus vidas: Toby ya no tiene ataques, pero el estigma le sigue persiguiendo; vive obsesionado por el dinero, por conseguir una vida mientras continua en casa de sus padres; Chicks se ha camuflado en una vida aparentemente normal (marido, hijos, casa...) y respetable, alejada de la familia que podría perjudicar su estatus; y Daphne está en un psiquiátrico.
La novela navega por temas como la exclusión social, la perdida de la infancia, la violencia institucional camuflada de ayuda... y sobre todo de la soledad.
En algunos momentos la novela se vuelve casi lírica, llena de metáforas, imágenes, sonidos (como el canto del búho que se repite a lo largo de toda la novela como anuncio de la tragedia); además en cuanto estructura hay frases incompletas, cortadas... que da la sensación de urgencia para comunicar en un espacio hostil, donde el silencio es impuesto (o al menos el diálogo)...
Reconozco el valor literario de la novela, pero en algunos momentos la lectura me resultó muy complicada, sobre todo porque esperaba una narración autobiográfica. Aún así, la prosa de Frame me atrapó y continué leyendo casi en un frenesí, lo que me deja con una sensación extraña al respecto: difícil, pero imposible de soltar.
Obviamente me queda pendiente "Rostros de agua".
| Autor | Janet Frame |
| Editorial | Trotalibros |
| Precio Aprox. | 23 Eur. |
| Sentimiento* | Lady Macbeth |
| Valoración | |
| Obtenido en | Bibliotecas de Barcelona |
Fe de erratas: primera edición, mayo de 2024:
- Pág 176: "[...] y manoletitas de satén y bolsit-
os de fiesta cubiertos de cuentas brillantes."
- Pág 199: "[...] la chica cal-
lada y tímida en el instituto, con un uniforme que me iba tan pequeño [...]"
Pág 263: "[...] en torno a un alto poste blanco en el centro que los mandaba, , y tenemos que ir a la feria, sí, tenemos que ir [...]"


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