lunes, 17 de agosto de 2026

La última y la primera humanidad (Olaf Stapledon)

 "Ahora era el pasado lo que parecía más real, mientras que el futuro aún parecía vacío, y el presente, tan sólo la impalpable consecuencia del indestructible pasado-"

Tenía muchas ganas de leer este libro, pero se me ha hecho un poco bola. Me sentía como en las clases de historia de final de curso y por más que intentaba apartar esa imagen o cambiarla por la de una tell talk, me seguía apareciendo la imagen de mi profesora leyendo sus apuntes con ese tono plano y constante que acaba convirtiéndose en ruido blanco.

Pero a pesar de eso he conseguido terminarla, más por cabezonería mía y sobre todo porque si fue el artífice de que Arthur C. Clarke se dedicara a la literatura, merecía una oportunidad. Y en sí el planteamiento es muy sugerente, ya que es el relato de las diferentes humanidades que hace un ser del futuro. A lo largo de este periplo conocemos el devenir de las dieciocho humanidades, en las que se mezclan guerras, cambios biológicos, migraciones planetarias.... es decir, todo lo acontecido en un periodo de tiempo de dos mil millones de años (aquí hubiera necesitado una explicación parecida a la de Carl Sagan y el calendario cósmico).

Pero bajo este ambicioso proyecto se encuentra una obra densa y complicada que explora multitud de ideas como la fragilidad de la civilización, los límites de progreso o que significa ser humano (porque seamos sinceros, hay un punto de la evolución en que ya están las humanidades están tan alejadas biológicamente y mentalmente de nosotros, que el concepto humano se les puede aplicar por simple tradición). Pero lo que me quedo más claro es  la constancia del conflicto, la capacidad de destrucción y la crueldad de las humanidades (excepto la segunda que paradójicamente también se extinguió por amabilidad). En este sentido, resulta llamativo, cómo a pesar de los enormes cambios evolutivos, ciertos errores reaparecen constantemente; lo que nos conduce a la inevitable conclusión de que son inherentes a nosotros.

Pero también hay momentos muy graciosos como por ejemplo cuando dice que una en una humanidad la adolescencia física dura unos mil años (este hombre no creo que haya convivido con un adolescente, pero me he imaginado a los padres y entendía perfectamente porque los mandaban a una isla solos), o la idea de unos cerebros gigantes. 

A pesar de que la lectura fue un poco agónica, es también cierto que durante la lectura me iba apuntando un montón de cosas; porque realmente va dejando muchas ideas y podría decirse que acertó en predecir tendencias: como por ejemplo la colonización cultural de EEUU, el agotamiento de recursos o la idea de un consejo mundial. 
En otro orden de reflexiones a analizar: la idea de que no debemos confundir desarrollo material con civilización, que es necesario el desarrollo económico para evolucionar o la extrapolación del efecto Pigmalion a nivel social.
De hecho, una de las tesis que platea que me parece muy interesante es que el progreso tecnológico no implica un progreso moral (varias humanidades son ejemplo de este punto).

Sumado a la dificultad de ideas filosóficas que plantea la novela, nos encontramos con otra más, la de obligarnos a contemplar la historia humana desde una escala temporal casi incomprensible. Después de leerla, nuestra propia civilización parece apenas un instante dentro de un proceso evolutivo inmenso (recordando a Carl Saga, nuestra historia escrita y registrada son los últimos catorce segundos del año cósmico).

Es una lectura que hay que leer porque está considerada una de las obras más influyentes del sXX de la ciencia ficción, pero queda claro que no es para débiles. No es una novela para disfrutar por su trama o sus personajes, sino por la enorme cantidad de ideas que plantea y por la ambición intelectual de preguntarse cuál podría ser el destino último de la humanidad.

Autor
 Olaf Stapledon
Editorial Minotauro
Precio Aprox. ¿? Eur.
Sentimiento* Ideal cósmico
Valoración

Obtenido en Ebook
 

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