"Els éssers humans s'han afanyat per crear racons ocults als ulls dels altres, amagatalls dins de les seves llars, fins i tot per a aquells amb qui les comparteixen, mentides i màscares per maquillar el que guarden per dins."
Bauman hablaba en "Modernidad líquida" de cómo las urbanizaciones cerradas se construían como refugios aislados para protegerse del exterior. Lo malo de esto es que, si lo de fuera no puede entrar, lo de dentro tampoco puede salir; creando aislamiento y una cultura de nosotros contra ellos.
Pero ¿qué pasaría si la naturaleza se volviera un lugar violento e inhabitable por el ser humano?En ese caso, ¿estaría justificado la creación de espacios aislados o cúpulas que preservaran la sociedad? ¿Y si ello conllevara vivir en una dictadura?
En la novela, este dilema ya no es teoría, sino una realidad. El bosque se ha convertido en algo peligroso y hostil; y los pueblos son lugares abandonados, vacíos y completamente fuera de la protección de las cúpulas protectoras. Para no morir a la intemperie o atacados por algo, la gente ha aceptado encerrarse en burbujas estacionarias bajo el control de PanKloé (una dictadura tecnológica cuyo nombre podría traducirse de griego clásico por "todo brote verde"). Una paradoja mitológica que esta organización utiliza para vender una simulación limpia y artificial, obligando a las personas a entregar su libre albedrío a cambio de la seguridad dentro de este caparazón totalitario.
En medio de todo este escenario distópico, Eloise realiza un acto de disidencia regresando al pueblo de sus abuelos, un lugar habitado por fantasmas, para hallar la nostalgia de un mundo que ya no existe, de una infancia lejana... Allí se reencuentra con su amiga de la infancia, pero los años no han pasado en vano. Ambas han cambiado muchísimo durante este tiempo de separación; un cambio profundo que las ha terminado convirtiendo en la antítesis la una de la otra. Una se ha moldeado bajo el miedo y la rigidez de la cúpula, mientras que la otra ha aprendido a sobrevivir expuesta a la fluidez salvaje del exterior.
A pesar de ser polos opuestos, la novela nos muestra que solo juntas podrán confrontar lo que acecha tanto dentro como fuera de los muros. A través de su relación, exploramos cómo el entorno en el que vivimos, el miedo compartido y las decisiones colectivas que tomamos como sociedad terminan moldeando por completo la identidad de las personas.
Sin embargo, entre los muchos temas que trata la novela, hay uno que me parece una de las grandes preguntas de la ciencia ficción: qué significa seguir siendo humano cuando el mundo que conocemos ha desaparecido y nosotros mismos hemos sido modificados.
En este sentido, me ha recordado a la obra de Asimov; ya que, tal como sucede en sus historias sobre sociedades sometidas a profundas transformaciones, la supervivencia no depende únicamente de la tecnología o de las estructuras políticas, sino también de la capacidad de las personas para preservar la humanidad en tiempo de crisis. Pero demos un paso más porque cuando el miedo domina la vida cotidiana y la seguridad se convierte en un valor supremo, surge, inevitablemente, una pregunta: ¿hasta qué punto podemos adaptarnos para sobrevivir sin perder aquello que nos hace humanos?
De este modo, la novela nos plantea un sinfin de preguntas bajo la apariencia de una distopía, mezclada con elementos de misterio, fantásticos e incluso un poco de horror cósmico.
Bauman nos advirtió en su día de los peligros de las sociedades cerradas y esta novela nos lleva a esa inquietante (y cercana) realidad para confrontarnos con el desafío de sobrevivir al exterior y conservar la humanidad mientras lo hacemos.
| Autor | Isabel del Río
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| Editorial | Mai Més |
| Precio Aprox. | 18 Eur. |
| Sentimiento* | Anajóresis |
| Valoración | |
| Obtenido en | Sant Jordi |


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