"Síéntate. Presta atención. Tienes que comprender lo que nos hicieron cuando éramos unas niñas. Eso es lo importante, lo que debes recordar. Éramos unas niñas con dificultades para socializar, unas frescas, unas chicas fáciles, emocionalmente inmaduras, unas crías que habíamos crecido demasiado rápido."
En 2022 la Corte Suprema de EE.UU: anuló Roe v. Wade, litigio que 1973 dictaminó el derecho de la mujer a interrumpir el embarazo. Con esta decisión se devolvía al estado la autoridad para regular o prohibir la interrupción del embarazo.
Nuevamente se producía un control sobre el cuerpo de la mujer y se restringe un derecho fundamental; pero en España, aunque es legar hasta la semana 14 o hasta la semana 22 por causas médicas, siguen realizándose mayoritariamente en clínicas privadas. Aquí es donde empieza un juego de diversos derechos (el del aborto frente a la objeción de conciencia) que acaba perdiendo la mujer porque se les expulsa hacia lo privado o tiene que desplazarse a otra comunidad para poder ejercer tu derecho, además de seguir sufriendo juicios de valor explícitos entre el personal médico.
Un estigma que perdura y que está lejos de superarse (recordemos iniciativas como la de vox: ofrecer escuchar el latido del feto a las mujeres que quieres un IVE). Ahora imaginemos la situación antes de la despenalización del aborto, enfrentarse a eso siendo adulta
ya pone los pelos de punta,
pero siendo una adolescente se convierte en puro terror porque lo normal es que te enviaran a un internado para embarazadas o una casa de acogida para madres solteras. Unos lugares donde confluían las chicas descarriadas para ser ayudadas a volver a ser una buenas chicas.
Precisamente este es el escenario que escoge Hendrix para hacer un relato del horror que sufrieron estas madres.
Niñas que n
ada más entrar
se les cambiaba el nombre, se les privaba de libertad para salir o reunión,
se les prohibía la comunicación con el exterior, controlaban su alimentación, horarios... además de ejercer violencia obstétrica, abuso de poder, coacción, maltrato psicológico...
La casa es un cúmulo de adolescentes con poca educación sexual, historias terribles (violadas por adultos) o que se han creído las promesas de sus novios (que se han desentendido del asunto). Se enfrentan solas a una situación terrible, obligadas a renunciar a sus bebes y luego fingir que nada ha pasado.
El sistema las culpabiliza y les miente, ante ello Ferm encuentra en un manual de brujería el salvavidas para sobrevivir, recuperar su voz y tener algo de poder dentro de los acontecimientos.
Lo trágico del relato es que Ferm en todo momento intenta seguir las normas, amoldarse y creer el relato que los adultos le cuentan, pero continuamente es manipulada emocionalmente (entregar a su bebé es un acto de amor y lo mejor que puede hacer es sacrificarse para así poder encontrar un buen hombre más adelante), las decisiones médicas no las toma ella (exploraciones sin consentimiento, depilación, edemas...)... Y a pesar de ese conflicto constante entre seguir las normas y poder ejercer un poco de control sobre la situación, acaba comprendiendo que la obediencia no garantiza protección y que las promesas de que "todo será mejor" no es verdad. Pero la alternativa de la brujería tampoco es una opción, porque aunque al principio le daba libertad luego intentan controlarla y finalmente comprende que el sacrificio y el dolor no da control; lo que si encuentra en las brujas es misericordia para poder decir "No".
En esta disyuntiva es donde reside la oscuridad del libro, porque todo tiene un precio y no hay una salida limpia y mágica. El cuerpo recuerda y la memoria permanece. El olvido es imposible.
| Autor | Grandy Hendrix |
| Editorial | Minotauro |
| Precio Aprox. | 23 Eur. |
| Sentimiento* | ¡Dedos y piernas! |
| Valoración | |
| Obtenido en | Bibliotecas de Barcelona |
PD: la novela además cuenta con una serie de referencias literarias muy interesantes.

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