lunes, 30 de abril de 2018

Que de lejos parecen moscas (Kike Ferrari)

"Un hombre muerto con la cara destrozada.
Un hombre muerto con la cara destrozada y lleno de sangre.
Un hombre muerto con la cara destrozada y lleno de sangre metido en el baúl de su auto."

Cuando me regalan un libro lo vivo con cierta tensión, ya que por un lado si no me gusta me hace sentir cierta culpabilidad (quizás mis gustos literarios son estrambóticos) y por otro lado puede ser que haga un gran descubrimiento de un autor/a que en mi vida hubiera leído.
Reconozco que mi lado pesimista suele aflorar en esos momentos y eso sumado a que soy un poco angustias hace que mi cara sea un poema; y es que automáticamente pienso en el después de la lectura y cómo pasar el trago de decir a la persona que, con toda su buena intención, me compró el libro que no es lo que normalmente leo y que a veces vale más ir a lo seguro (ah! porque esa es otra, se me da fatal mentir! Así que no tengo salida). 

Bueno, puestos en situación, hace unos meses me regalaron este libro y por supuesto he ido posponiendo la lectura. Al final conseguí armarme de valor y dado que necesitaba cambiar de perfil de libros, allí que vamos!

La novela es rápida y vertiginosa, tanto en ritmo de los acontecimientos, como en su lectura (se puede leer de una sentada perfectamente, la estructura incita a ello). 
Capítulo tras capítulo asistimos al desmoronamiento del mundo de el señor Machi, el cual tras encontrar un cadáver en el maletero de su coche empieza a sospechar de todos. Aquí comienza una carrera para deshacerse del cuerpo y la visión de un horizonte donde todo lo que ha logrado corre el peligro de desaparecer (según avanza la historia el aspecto del protagonista refleja ese caída en desgracia).

Un libro logra arrastrarte en la espiral de angustia que sufre el señor Machi, y que incluso llegas a compartir ese estado de paranoia por ver cómo va a salir de la encrucijada; pero también genera sentimientos de repulsión al ir descubriendo el ser infame que es y deseando que lo pillen para que pague por todo lo que ha hecho (y si de paso se le bajan esos humos de machito, mejor que mejor).
Lo que ya no me ha gustado tanto es la forma de resolución de la historia, para mí es un hachazo a una tensión que se ha mantenido durante todas las páginas y te deja con una sensación fría y de final facilón.

AutorKike Ferrari
EditorialAlfaguara
Precio Aprox.18 Eur.
Sentimiento*BMW
Valoración
Obtenido enRegalo

viernes, 27 de abril de 2018

Vitelas: la lectura


Cuando vi por primera vez está imagen me impactó y no sabía bien por qué; después de estar unos segundos mirando la composición me di cuenta que es la definición gráfica de lo que entiendo por lectura: la persona desaparece para quedar nada más el libro y su historia.

Y es que cuando estás con una buena historia, de aquellas que te cautivan y dejan poso, lo demás es un fundido en negro.

miércoles, 25 de abril de 2018

Vitelas: Sant Jordi 2018

Pensaba que este año habíamos sido comedidos en el día de Sant Jordi, pero viendo las fotos del botín de el año pasado me he dado cuenta que hemos incrementado.

El día empezó el domingo, ya que el orquito quiso su libro antes para poder disfrutarlo, así que nos pasamos toda la jornada leyendo "Sant Jordi a la cova del drac" (Contes desexplicats). 
Ya el lunes aprovechamos la mañana para hacer nuestra visita a Rambla Cataluña y disfrutar del ambiente. 


La cosa fue que acabamos en la firma de Roser Capdevila (que señora más simpática!); después, luchando contra la gente nos fuimos corriendo a la firma de Quim Monzó (el cual se puso ha hacer una entrevista en la hora de firmas)

Ya cansados, pero llenos de valor nos atrevimos este año a bajar por las Ramblas y eso fue mi perdición, porque me topé de narices con la parada de Gigamesh, y aunque tenía intención de comprar un libro, al final fueron dos más uno de regalo!.



Después de comer me fui sola a la firma de Marc Pastor, que dado que tenía el libro no me iba a quedar sin una firma (que además molan mucho). Al lado estaba Piedrahita y nos hizo la espera más ligera entre risa y risa.

Al final de la tarde teníamos previsto ir toda la familia a la firma de Anna Manso (como cada año), pero al final únicamente fue el becario, el cual por supuesto trajo también una rosa.





Al día siguiente aún me quedaba una sorpresa más, ya que el becario apareció con un último regalo post Sant Jordi :) 






Aquí el botín final de libros y marcapáginas