"Yun Tianming pensaba que, después de conocer el secreto del universo decadimensional, nada del universo tridimensional volvería a sorprenderle. Pero se equivocaba: las cosas más increíbles no eran inexplicables misterios del universo, sino los hechos pasados que tienen que ver con la vida y las relaciones de las personas"
La Trilogía de los tres cuerpos deja algunos huecos narrativos, un hecho que no me suele molestar, pero si me ofrecen la posibilidad de una explicación, además de ofrecerme una secuela no le voy yo a decir que no. Saber qué le sucedió a Yun Tianming desde que su cerebro fue enviado e interceptado por los Trisolarianos o volvernos a encontrar con Tomoko, Cheng Xing.... o saber algo más sobre la raza que paso a dos dimensiones el sistema solar.
Durante toda la novela el autor juega con personajes y tramas de la trilogía original, alterando perspectivas y reinterpretando acontecimientos.
En este aspecto funciona muy bien y es interesante como lectora de la triloagía de Cixin Liu, pero en un momento dado da un giro y abandona la mera relectura del universo de los Tres Cuerpos para adentrarse en una cosmología completamente propia (con ecos de Stapledon y Asimov). Y aquí es donde se vuelve un poco más denso y no sé si comulgo con la propuesta de Baoshu de que el tiempo y la historia parecen contener una promesa de sentido, sino que más bien me posiciono en la propuesta de Cixin Liu en la que al universo le somos indiferentes y que el tiempo inexorablemente conduce al olvido.
Aún así, es cierto que la novela funciona bastante bien y plantean temas muy interesantes como el sentido del tiempo (si hay propósito y significado), por momentos roza por momentos la mitología cósmica (esta parte me ha gustado menos con la introducción de figuras como el Oculto y el Maestro que luchan por principios universales).
Sin embargo, el aspecto sobre el que gira todo es sobre la exploración de la reversibilidad, un tema que claramente obsesiona a Baoshu; ya que lo trataba en "Bajo la luz más halagüeña lo que ha pasado verás" donde nos muestra cómo el significado de los acontecimientos depende de la dirección desde la cual los contemplemos, mientras que en "La redención del tiempo" nos sitúa en otra perspectiva completamente distinta. Aquí el tiempo busca ser redimido al descubrir que ningún acontecimiento está perdido definitivamente, porque el tiempo es reversible, entonces nada queda definitivamente condenado al olvido.
Y en este punto es donde quizás resida la diferencia fundamental entre ambas novelas. Mientras Cixin Liu lleva hasta sus últimas consecuencias una visión marcada por la entropía, la indiferencia cósmica y la inevitabilidad de la pérdida, Baoshu se resiste a esta conclusión y expone sus argumentos a favor de la posibilidad de una redención frente al paso del tiempo.
Es cierto que he disfrutado mucho de la lectura y con este diálogo establecido entre los autores (incluso me ha parecido tierno el final del último capítulo del post-epílogo), pero creo que el cierre contundente de Liu no necesitaba ser suavizado; porque parte de la grandeza de "El fin dela muerte" está en esa negativa en ofrecernos consuelo y en su aceptación de la inmensidad del universo (que conecta, como ya he comentado, con la temática de los grandes de la Ciencia Ficción)
| Autor | Baoshu |
| Editorial | Nova |
| Precio Aprox. | 21 Eur. |
| Sentimiento* | 5 kg |
| Valoración | |
| Obtenido en | Gigamesh |
Fe de erratas: Primera edición octubre 2018
- Pág 42 "[...] y está sometida a la influencia de este ipo de fenómenos indeterminados"





